sábado, 7 de junio de 2008

For I am




















I´m standing here, right beside you
I´ve always been here, even if you never saw me,
maybe my shadow mixed with yours
and you thought you were alone,
but deep inside I´m sure you knew,
that loneliness was never within you.

Your light was born so bright
and fell to a deep darkness through the years.
Time went by and years got shorter,
and you wandered were to hide.
Your emptyness made you feel weak
and you coudn´t even smile.

But as we all know, nothing lasts forever
and once you´re out you can say
that you first have to fall, to learn to stand up.
Once you know this, you stop being afraid
and fall with all your dignity,
knowing that rebirth will come.

And then your light came back again,
brighter than ever before, with a strength unknown
that lifted you up when you thought you never would
and gave you a hope that will never end.
And then you realized that you were never alone,
that I was always there by your side,
watching you, taking care of you.

You have to learn to live your own life
because noone can stand in for you.
If you are afraid to move further and go on,
how could anyone possibly make that step for you?
If you can´t walk, don´t pretend to run.
If you don´t know where you are, find yourself.

Life is what you make of it, life is what you think,
your thoughts are the most powerful weapons
that will make you stand tall when everyone else falls.
And then you can open your arms and take everybody in,
and show them that love has no end and hope no limit.

Be the light that shines in you.
Be the love you want for this world.
Be the God you know you are.
Realize who you are and stand for it.
You are you, as a whole.
You are what you always have been.

And now you know that you are not alone
and that I have never left your side and never will,
for I am the soul that lives within you,
your God that will always guide you,
until you find your way back home.

lunes, 26 de mayo de 2008

Canción a la vida





















Quiero escribirle una canción a la vida,
cantarle alegremente mientras atardece
tocar la guitarra que nunca aprendí a tocar
y cantar con una voz que no tengo.

Quiero contarle un cuento cantado
y decirle lo bella que es, cuánto me importa.
Decirle que nunca jamás la olvidaré
y que me tenga presente siempre.

Quiero decirle que es especial
porque me ha dado todo lo necesario
y que por más que haya altibajos
siempre volvemos a reconciliarnos.

Quiero agradecerle por su fiel presencia
tanto en las buenas como en las malas,
que pueda escucharme cuando la necesito
y sepa recriminarme cuando me equivoco.

Quiero que sepa que agradezco haberla conocido
y que no la cambiaría por nada en el mundo,
y que también sepa que estoy contenta
de compartir cada segundo con ella.

Así concluyo mi canción de amor jamás cantada
pero que mi corazón la canta cada día
con un latir que me recuerda a cada instante
que esta vida es tan sólo mía.

Déjame















Déjame ser un constante ir y venir de emociones, una nube de sentimientos, un cielo de cariño, un universo de amor.

Déjame caminar entre abrazos, sentarme junto a la música, dormirme en sueños de despertares. Déjame acariciar las nubes, rozar el alma, tocar las estrellas.

Pero sobre todas las cosas, déjame ver el sol que brilla en nuestro interior.

Déjame ser mi propia luz, iluminando el camino, pintándolo de claridad.

Déjame ser la vibración que late en el corazón de todos los seres, el calor que da vida.

Déjame conocerme, y así conocerte, para ser tú como yo, para ser uno y todo, el átomo y el universo.

Déjame ser, y así yo seré tú.

Porque yo soy tú.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Palabras



















No es que quiera yo con la noche competir
ni con el aire jugar, tan sólo quisiera yo soñar
con una fantasía real, un juego que permita disfrutar
de lo que al corazón tanto le hace falta sentir.

No es que yo busque una razón fuera de mí
ni una excusa para no poder consentir
cuando me dicen que vivir es sufrir
cuando nuestro “yo” se convierte en un “ti”.

No es que quisiera yo decir que sé mucho del arte de vivir
ni que supiera lo que en esta vida tanto hay por descubrir
tan sólo recito lo que mi alma me lleva a escribir
y no busco ser juzgada por aquello que intenta salir.

Tan sólo quisiera yo hacerle a la gente entender
que amar tan sólo es intentar comprender
a aquellos que nos rodean y nos hacen ver
que junto a ellos no hay razón para temer.

Tan sólo quisiera yo, muy simplemente, decir
que en las personas he logrado sentir
aquella energía llamada amor…
…corazones, que con el tiempo se lograrán unir.

martes, 8 de abril de 2008

Huellas














Extraña sensación la que me invade cuando sólo estoy sentada, o tal vez caminando, tal vez por allí volando, pero mi mente ya no lo registra, mis pasos ya no son pasos, tan sólo huellas que indican la presencia de alguien, algo, que estuvo allí, recién, o tal vez hace mucho tiempo, huellas marcadas en el tiempo, tal vez lo detuvieron, tal vez no es necesario.

Extraña sensación, porque ya nada entiendo. Ni deseo entender ya más nada. El tiempo pasa, los días pasan, cada vez queda menos tiempo, y sin embargo, ya no me importa el tiempo. Tan sólo miro, observo, a la gente, las caras y sus miradas. Van perdidos, van seguros, van tristes o alegres, van apresurados o lentos, pero van, y dejan también sus huellas grabadas en el asfalto del caluroso verano, o invierno, o simplemente, suelo.

Extraño se siente buscar los árboles, buscar la paz. Jamás pensé que tendría que buscar la paz, y no poder encontrarla. No la paz de la que todos hablan, no la paz interior. La paz externa, la que transmite el mundo, mientras gira y gira. Y busco entre los edificios, entre la gente, entre los autos y los colectivos, entre los ruidos y los sonidos, y encuentro el verde, por más pequeño que sea. Y allí me pierdo en ese verde, en ese mar de verde que tal vez es sólo una hoja, pero se vuelve inmensa y me invade con su frescor. Es vida, es pura, es calma, es paz. Es pequeña, pero es grande, es insignificante, pero significa todo.

Extraño es sentarse en el pasto, y dejar que el tiempo decida si pasar rápido o lento. Tan sólo el cielo parece no tener tiempo, siempre igual, siempre bello, siempre inmenso, eterno, inmóvil. Dejo que las nubes pasen, pero mi mirada sigue el celeste del cielo. Yva más allá, hacia lo incierto, hacia las miles de galaxias que se encuentran en él. Traspaso las nubes, aumenta la velocidad, el espacio, el infinito, y la calma eterna.

Extraño es sentirse uno con el universo, sentirse parte de aquella creación tan bella y desconocida. Tal vez por ser desconocida es bella, sin haber sido tocada, es libre a nuestra imaginación, inventar un mundo nuevo, que tal vez existe, tal vez no.

Extraña sensación desear un abrazo, pero un abrazo lleno de amor. Sentir el roce, tan suave, tan gentil, siempre igual y sin embargo, único cada vez. Pensar que no somos lo que vemos, y sin embargo lo sentimos tanto. Tanto apego, tanto anhelo, tanto deseo, de simplemente dar, dar amor, dar un abrazo, dar cariño, dar…tan sólo dar.

Extraño sonido de campanita, campanita que te mueves tan suavemente, y eres ignorada por la mayoría de la gente. Pero yo la escucho, siempre, allí está colgada, la campanita, cantándole al mundo una canción de amor, con sus sonidos tan tiernos, tan sutiles, pero tan presentes, en mí están presentes. Déjame aprender de ti, de ver lo que pocos ven, de sentir lo que pocos sienten.

Extraño es sentirse bien. Sentir que el sol abraza, que la noche acaricia, que el viento susurra, y la lluvia limpia. Extraño es poder sonreírle a la vida, y sentir que todo está bien como está. Poder confiar en la nada, y en el todo. Poder tan sólo confiar, y esperar.

Y las huellas seguirán allí, recordando tiempos antiguos, futuros, presentes. Las huellas recordarán a los que fueron y los que serán. Contarán historias, llorarán lágrimas, cantarán canciones de campanitas perdidas y crearán un mundo lleno de verdad, de sueños e ilusiones.

viernes, 4 de abril de 2008

Alba














En las horas del alba, allí cuando el sol no está ni escondido ni asomado, tan sólo se mueve lentamente por el horizonte, aquella línea divisoria que separa, aparentemente, el cielo de la tierra. En aquellas horas la luz tenue ilumina las huellas del camino, deja que las piedras de la ruta formen su pequeña sombra dándole a la tierra un aspecto de tablero de ajedréz nuevo y distinto, único. Sombra, luz, sombra luz.

El viento aún duerme en aquellas tempranas horas de la mañana, cuando ni todo duerme, ni todo amanece. La calma anuncia su presencia, las olas encuentran su lugar en la arena. Y los pies del caminante siguen su camino, avanzando lentamente sobre aquel diverso tablero de ajedréz. Sombra, luz, sombra, luz. Y deja que su piel roce los prados, como si fuese un simple juego: me elevo, me afirmo y me vuelvo a elevar. Aquel intercambio entre tierra y hombre parece una danza, a veces cede uno, a veces el otro. No hay palabras que desarmonizan el ambiente tan sólo suspiros que acompañan el cantar de los pájaros que vuelan en lo alto.

No hay prisa ni demora, no hay orden ni desorden. Todo tiene que ser como es, todo tiene que estar donde está. No hay necesidad de cambiar, ni de pensar en un por qué. Tan sólo es, porque decidió ser.

Y allí, en lo alto de la montaña, nace una flor, y el tiempo se detiene.

martes, 1 de abril de 2008

Simple











"Odiame pero no me desprecies, ya que hay odios que son el reflejos del amor."