martes, 16 de octubre de 2007

Don´t leave me






















When the sun decides to sleep and hides behind the fields
Don´t leave me
When the wind and rain fight a battle of death
Don´t leave me
When everything burns and nothing survives
Don´t leave me
When people kill each other and cry of their lost love
Don´t leave me
When the grey sky gets eternely black
Don´t leave me
When hate wins over love and tears turn to blood
Don’t leave me
When no flower grows and trees lose ground
Don´t leave me
When my beloved ones turn their backs on me
Don´t leave me
When I get cold and want to make an end to all
Don´t leave me
When I cry of desperation and desire death
Don´t leave me
When I get hurt and can´t get on my feet again
Don´t leave me
But the day I say “I give myself up”
Leave me
Cause i´m not worth it any longer.

Masks




















At the end, masks are easy to create, and easy to destroy. The thing is when we don’t want to let go and desperately keep ourselves in chains. To master our feelings is impossible. We don’t choose what to feel and how we demonstrate them. We don’t choose the right time or the right way. We can just put one foot in front of the other, step by step, all along. Looking back may be cheering, but doesn’t help us to stand up again.

I’m tired of waiting, sick of letting life go. Tired of wandering around alone. I can pretend being happy and everyone will believe me, but I can’t hide from myself any longer. Masks are just an illusion; they keep preoccupation away, but don’t dominate them. I’ve been controlled by the mask of fear for too long by now. I may be not strong enough to tear it apart that easily, but at least I’m willing to try.

Nothing seems to be enough for others that stand by the sideway watching me

Words that we couldn´t say



















Words that we couldn´t say

That I couldn´t express

Thoughts that we didn´t show

Just didn´t know how

Feelings, deeper than depth

Looking down on me

A warmth able to reach me

Inside of you, inside of me

Time is standing still

Breathing loses importance

When you take me in your arms

And tell me everything will be alright

In believe you, I really do

Cause hope is slowly beginning to grow

You are the one who is lifting me up

Bringing me to my feet

Carrying my soul

Believing in me

lunes, 15 de octubre de 2007

Mañana de lluvia





















Se había levantado sedienta y con una calma desconocida. Al subir las persianas vio que llovía y que no parecía que iba a parar en todo el día. Eran las 7 de la mañana, horario muy poco habitual para ella ya que solía dormir hasta más tarde. Pensó en acostarse de nuevo pero no sentía cansancio alguno por lo que le pareció innecesario intentar dormir. En esta época del año aún hacía frío, por lo que se puso un suéter de lana que le había regalado su abuela. Esta señora tenía la costumbre de comprarle cosas dos talles más grandes y la respuesta al porqué era siempre la misma: “por si acaso”. Ya había abandonado la idea de hacerle cambiar de parecer a esta tierna mujer, por lo que se limitaba a agradecerle cada vez que recibía un regalo de su parte y guardarlo en su ropero. Sin embargo, en días como hoy agradecía tener un suéter cómodo, grande y abrigado para ponerse, le hacía recordar inevitablemente su infancia cuando afuera nevaba y su madre le hacía un chocolate caliente para que no tuviese frío.

Fue a la cocina y puso agua a calentar. Preparó café en dos tazas y miró por la ventana que daba al río. Tenía su encanto vivir en el ultimo piso de un rascacielos por más que la espera del ascensor se hacía eterna y muchas veces deseaba incendiar todo el edificio. Pero en días como hoy, donde no tenía ningún trámite que realizar, agradecía la calma que le brindaba la lejanía de la ciudad.

Cuando el agua estaba a punto de hervir, apagó el fuego y llenó las tazas. El olor a café recién hecho le encantaba por lo que adoraba prepararlo. Por más que tomaba café en los mejores lugares, nada se comparada con el que ella preparaba en casa. Tenía una magia propia que no sabía si atribuírsela a su gran capacidad como preparadora de café o al simple hecho de que estaba hecho en su casa.

Una de las tazas las dejó en la cocina mientras que tomó la otra con cuidado y la llevó al dormitorio. Suavemente la apoyó en la mesita de luz intentando hacer el menor ruido posible. Se sentó en el borde de la cama doble y lo observó con cariño. En realidad ella sabía que por más ruido que pudiese hacer, jamás lo despertaría pero de todos modos le gustaba imaginarse que con el sonido más leve podría despertarlo accidentalmente. Había tanto silencio en la habitación que podía oír su respiración. Realmente parecía estar profundamente dormido, y a ella le gustaba esa idea y por una brevedad de segundos se lamentó tener que despertarlo. Lentamente se arrodilló sobre la cama y se le acercó en cuatro. Lo besó suavemente en la mejilla, sin antes sacarse el pelo de la cara para no darle cosquillas. Él reaccionó dormido, moviéndose un poco pero siguió en su más profundo sueño. Ella sonrió. “Buenos días” le susurró al oído, “está lloviendo”. Él dio un sonido de aprobación por más que se encontraba aún completamente dormido. Le acarició suavemente el hombro, volvió a besarlo. Se puso a jugar con su pelo que desde el primer momento le había encantado. No sabía por qué pero adoraba su pelo y a él le gustaba sentir su mano jugando con su pelo. Hace algún tiempo le había dicho que no había nada más hermoso que despertarse con esos mimos que ella le hacía en la cabeza y desde ese entonces que adoraba aún más acariciarlo de esa forma.

“Ey, amor, tenés que levantarte.”. De a poco sus repuestas iban pareciéndose más a un ser despierto. Ella volvió a besarlo, y esta vez él sonrió. Finalmente había despertado por completo. “Buenos días”, repitió ella sonriendo. “Buenos días” respondió él con voz de dormido y los ojos aún cerrados. “Te dejé tu café acá”. Volvió a besarlo, esta vez en la frente, y salió del dormitorio.

Tomó su café con ambas manos para sentir el calor de la taza y caminó con cuidado hasta el ventanal del living. No parecía haber viento, sólo la lluvia cayendo en silencio. Tomó la manta que se encontraba sobre el sofá y miró hacia afuera. Abrió la ventana que llevaba al balcón y se sentó en la silla de madera, tapándose con la mantita. No hacía tanto frío como para que nieve, pero lo suficiente como para enfermarse si no se tapaba.

Acercó la taza y volvió a sentir el aroma del café. Todo estaba en calma, sólo se oía la lluvia caer, ese sonido inconfundible. Era realmente un día hermoso, pensó. Podía quedarse así todo el día y no cansarse. Sus días eran siempre tan agitados, llenos de obligaciones, responsabilidades. Pero hoy no tenía que hacer nada. Se había despertado con la misma calma que mostraba el día, pensando en nada más que en esa mañana. No sabía qué le pasaba, pero estaba feliz.

Al poco tiempo, sintió un calor cerca suyo. Él la rodeó suavemente con sus brazos y le besó el cuello. Ella estaba un poco fría por eso él quería darle el calor de su cuerpo. A veces no entendía por qué no se cuidaba más, pero ella era así y él lo sabía. Por eso se limitó a abrazarla de atrás y apoyar su mentón en el hombro de ella, apoyando su cabeza contra la de ella y viendo la lluvia caer en silencio.

“Te amo, sabés?”. Ella asintió.

“Gracias”.

“Por qué?”

“Por hacerme feliz”.

sábado, 13 de octubre de 2007

Harmony

Porque aprendí










Porque aprendi, que la vida nunca sigue igual

Y que lo que un dia parece estable,

Al otro dia ya no esta.

Porque aprendi a valorar lo que tengo hoy,

Sin pensar en el mañana,

Y viviendo el presente por lo que es.

Porque aprendi que juzgar a otros

Es ver los propios errores

Pero no aceptarlos como tales.

Porque aprendi que criticar es facil

Mas facil que intentar conocer el porque

Y mas facil que aceptar a alguien como es.

Porque aprendi, que el hoy no se basa en el ayer

Y que lo ocurrido ayer

No debe afectarme hoy.

Porque aprendi que hay personas que buscan el silencio

Y que a veces escuchando

Se logra mas que con palabras.

Porque aprendi que lo pequeño

A veces tiene mas valor

Que lo grande.

Porque aprendi que valorar el tiempo

Lleva a la reflexion

Y esta, a la paz.

Porque aprendi que amar significa entregar

Y que siempre se puede perder

Pero que nunca se pierde intentando.

Porque aprendi que el ser humano

Cuando tiene un sueño

Supera sus propios limites.

Pero sobre todo porque aprendi

Que nunca se deja de aprender

Y que aplicar lo aprendido

Cuesta mas que entenderlo;

Y porque aprendi

Que el saber lleva al entendimiento

Y el entendimiento al amor

Y que ese amor es infinito…

Por todo eso, y por todo lo que aun no aprendi

Y tal vez nunca tendre la suerte de aprender

Decidi que seguiré viviendo

Dia a dia

Caminando al lado de la gente que quiero

Llorando por aquellos conocidos que sufren

Sonriendo por los momentos compartidos con ellos

Y aprovechando cada gesto regalado.

Porque aprendi

Que el amor

Es el mejor maestro.

Miedo

















De lo que tengo miedo es de tu miedo.

Tu miedo a que las cosas no resulten, a que vuelvan a fallar.

Miedo a sentir decepción. A sentir demasiado. A estar confundido.

Como puedes querer tanto tiempo y dejar de querer?

Como puedes pretender que te entienda y que diga que todo esta bien?

Yo ya no tengo miedo. No este. En todo caso tendre otros.

Pero si tuve que tomar una decisión, a pesar de haber tardado mucho, la tome.

Decidi que no se pueden olvidar los sentimientos y los tiempos compartidos.

Ver que el conocerse puede doler y que ese dolor no siempre es malo.

Ya no se que hacer. Ya no puedo hacer nada. Solo esperar a que te des cuenta.

De que hay personas que no deberian estar separadas.

Aunque supongo que esto es muy subjetivo…

Acaso el amor no es subjetivo?